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LA IMPORTANCIA DEL EQUILIBRIO
El pilar fundamental para gozar de buena salud es llevar una alimentación basada en alimentos saludables en la mayor medida posible. Esto no quiere decir que tengas que eliminar alimentos de tu dieta, ya que si lo haces está claro que no vas a mantener esos hábitos durante toda la vida, que es lo importante. Simplemente hay que tener un poco de sentido común.
En la alimentación no todo es blanco o negro, es mejor encontrar un punto intermedio para que disfrutes de la comida y puedas llevar una dieta saludable sin tener la sensación de que estás castigado. Si tu “dieta” es demasiado estricta, estoy seguro de que te cansarás de ella y al final solo te valdrá para perder el tiempo y probablemente tu dinero.
De eso es de lo que se trata realmente la dieta flexible, de que en tu día a día puedas incluir algún alimento no tan nutritivo o no tan saludable sin que te suponga ningún trastorno ni implique la falta de todos los nutrientes al final del día.
CONFUSIONES GENERALIZADAS CON EL CONCEPTO DE DIETA FLEXIBLE
Un error común es percibir la “dieta flexible” como una forma de comer todo lo que quieras (mayormente ultraprocesados, bollería industrial…) mientras entre dentro de tus calorías diarias necesarias. A todo el mundo le gustan las pizzas, los dulces, las hamburguesas… pero no es lo más recomendable basar tu alimentación en eso para estar saludable. Y si te preguntas, ¿puedo alimentarte sólo de eso y estar perdiendo grasa?
La respuesta es sí, siempre y cuando haya un déficit calórico perderás grasa, pero a la larga tendrá sus consecuencias ya que no estarás dándole a tu cuerpo los nutrientes necesarios.
CONCLUSIÓN
Es fundamental que bases tu alimentación en verduras, frutas, legumbres, proteína de calidad, frutos secos… y hagas ejercicio con regularidad, así no tendrás problema en incluir en tu alimentación esos alimentos no tan nutritivos y podrás mantener estos hábitos para siempre.